La necesidad de construir una fase revolucionaria

Nos quedaremos más tiempo en la fase tres, anunció el Gobierno, amagando la intención de cuidar a toda la población con medidas “inteligentes”. Pero la inteligencia de esta cuarentena está mucho más concentrada en profundizar los tráficos de influencia, la politiquería hipócrita y corrupta, las sobrefacturaciones, el resguardo de las transacciones narcomafiosas y la acumulación del capital transnacional imperialista, cuidando los intereses de las patronales, sobre todo de las que más acumulación económica tienen.

Parásitos y haraganes

EDITORIAL. Las mayorías trabajadoras del campo y la ciudad, los más de cinco millones de habitantes que formamos parte de la clase trabajadora y explotada, debemos identificar a esa minoría parásita y haragana que vive con lujos a costa de nuestro esfuerzo.

¿Hacia dónde marchamos hoy?

EDITORIAL. Hoy nos movilizamos todos los sectores indignados y dispuestos a combatir a la mafia que hace décadas opera desde este Estado oligárquico que nos explota para quitarnos el producto de nuestro trabajo y además nos desampara con servicios de salud y educación que no garantizan la igualdad de oportunidades para toda la población. Responder hacia dónde marchamos, en términos políticos, podría ser sencillo. La cuestión cardinal es de qué manera marchamos hacia ese país que las grandes mayorías queremos.

Frenar el saqueo y construir Poder

EDITORIAL. Nos movilizamos este 22 de junio, contra el hambre y el saqueo que se manifiestan en los despidos masivos de trabajadoras y trabajadores, en la escandalosa corrupción de los politiqueros, en la propuesta de “reforma del Estado” que es en realidad una propuesta para el aprovechamiento de patronales parásitas y busca privatizar los bienes públicos en función a sus mezquinos intereses.

Un pesado paquete ajeno, en las espaldas de la clase trabajadora

EDITORIAL. La directriz de este Estado está en manos de corruptos e inescrupulosos, subordinados a los intereses de los multimillonarios. La deuda es para beneficiar principalmente a dueños de empresas, tierras y bancos. Al igual que la “reforma del Estado”, la privatización de la ANDE y la entrega de Itaipú. Y todo ese pesado paquete con elevadísimo costo social, económico y cultural, pretenden cargarlo en las espaldas del pueblo trabajador, de sus hijas, hijos, nietas y nietos.

Saqueo, deuda y terror no son cuento chino

EDITORIAL. Recordamos estas cuestiones porque el gobierno del fraude, siguiendo los consejos del imperialismo y sus monopolios, plantea la posibilidad de endeudar a Itaipú por 20 mil millones de dólares, mientras continúa la corrupción en todos los ámbitos, poniendo en riesgo la vida de quienes vivimos en el Paraguay, además de seguir favoreciendo a las patronales en perjuicio de miles de trabajadoras y trabajadores, apañando el incumplimiento de los derechos laborales. A todo esto, le sumamos la balacera de este fin de semana, que dejó como saldo un niño herido e internado, además de una combinación de impotencia, culpabilidad, rabia y terror en nuestra población.

Cuento chino

EDITORIAL. Es un cuento chino pretender combatir y eliminar la mafia sin eliminar el capitalismo, pues el protagonismo de la mafia es la ineludible expresión del capitalismo en decadencia. El problema no es neoliberalismo, el problema no es la mafia, el problema no es la corrupción. El problema es el modo de producción capitalista, cuyo desarrollo ha entrado en decadencia pronunciada, haciendo de la especulación financiera y parasitaria, su principal fuente de ganancia.

¿Qué puede ofrecer este gobierno?

EDITORIAL. Entregando patrimonio al capital extranjero, falseando datos en sus declaraciones juradas, tranzando con mafiosos, recortando derechos laborales, desalojando y reprimiendo ilegalmente a familias trabajadoras del campo y la ciudad, aplicando de manera mediocre los presupuestos de cada ministerio y negociando fraudes desde el Estado, este gobierno hizo del saqueo, la entrega y la represión sus principales signos.

¿Cómo hacer frente a la excluyente reforma del Estado?

EDITORIAL. La mezquindad de los dueños de grandes empresas se refleja en la actual propuesta de Estado y en la criminal locura de pretender reformarlo en este momento, cuando lo que menos se puede garantizar es la activa participación de la ciudadanía en el debate sobre el principal instrumento organizador de las relaciones sociales y productivas, el Estado.

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