Caravana Nacional muestra hartazgo y desafía a la politiquería

Miles de personas se manifestaron en todo el país, hartas de la corrupción y de la politiquería que promete cambios, promete mejoras y pisotea sus promesas para llenar sus bolsillos y el de los empresarios, terratenientes y banqueros, aprovechándose de su poder para robar a gran escala.

Esta gran caravana nacional nos llena de esperanzas y fortalece nuestra convicción en la capacidad de lucha de las trabajadoras y los trabajadores en nuestro país, así como nos coloca desafíos para sostener la unidad de acción e ir alimentando su maduración social y política.

En medio de esta crisis general, tanto en nuestro país como en todo el mundo, la propuesta de “Reforma del Estado” planteada por el Gobierno se combina como manifestación de burla, subestimación de la inteligencia del pueblo y clara intención de saquear todo.

Muchas coincidencias

En un comunicado emitido en la víspera de la multitudinaria caravana, Acción Sindical Clasista (ASC) colocó la gran importancia que tiene reformar el Estado, pues involucra el relacionamiento de toda la población en un territorio determinado, y debe garantizar la intención de reformar la estructura estatal para avanzar en justicia social y en creciente participación democrática. Sin embargo, el momento en que se plantea este debate y la trayectoria de quienes encabezan la propuesta, obliga a sentar una postura contraria.

A propósito, el comunicado de ASC dice “En las condiciones actuales de crisis, agravada por la pandemia, es imposible llevar a cabo dichos debates. Además, las autoridades actuales han quebrado la confianza de los trabajadores/as para liderar este proyecto, teniendo en cuenta los nefastos antecedentes de corrupción, entrega de la soberanía, despidos masivos y precarización.

No hemos olvidado, a los que hoy se erigen como referentes de este proyecto, los mismos que han demostrado gobernar en contra de los intereses del pueblo trabajador y a favor del capital trasnacional, de las patronales y los monopolios”

En general, el pueblo salió a las calles. Y junto al movimiento obrero organizado, se movilizaron organizaciones sociales campesinas, estudiantiles, indígenas, territoriales, expresando su repudio a la corrupción y a la mezquindad de patrones y gobernantes.

Las ollas populares también se hicieron presente para reclamar su derecho a la alimentación adecuada, como se pudo ver en Asunción con la presencia de organizaciones bañadenses.

También el Movimiento Patria Nueva se movilizó y luego de la caravana, realizó un acto relámpago frente al Panteón de los Héroes, sumando su voz organizada en contra del saqueo, el creciente endeudamiento, trayendo su experiencia “compartiendo nuestra experiencia organizativa en la lucha por tierra y vivienda digna, en el sostenimiento de ollas populares”, reivindicando un país más justo, sin corrupción, gobernado por los de abajo, según expresó su dirigencia.

Organizaciones territoriales del bañado sur y de Central también se movilizaron contra los planes de saqueo y hambre del gobierno del fraude.

Las centrales obreras que convocaron a la caravana, emitieron un comunicado en el que se expresa una comprensión de la crisis capitalista que, desde el Partido Comunista Paraguayo la venimos estudiando, trabajando y debatiendo desde hace tiempo: la crisis es estructural y viene desarrollándose desde hace varios años, con una sostenida caída de la tasa de ganancia del capital invertido. Y la pandemia lo que hizo fue evidenciar esta crisis desnudando las miserias del capitalismo y de los Estados que gestionan la continuidad de este sistema de producción.

Colocando la crisis capitalista, las centrales obreras explicaron su rechazo a la Reforma del Estado, entre otras cosas porque “…es antidemocrática, no se ha garantizado la participación del pueblo en su elaboración, no ha existido ningún debate. Un proyecto de esta envergadura debe contar con la participación activa de todos los sectores sociales. La rechazamos, además, por su contenido neoliberal, orientado a favorecer a los intereses de una minoría privilegiada que gobierna el país, sin pagar impuestos, poniendo al Estado al servicio de sus intereses y saqueando el patrimonio nacional en claro detrimento de los intereses de la población.

La rechazamos porque no estamos de acuerdo con la privatización de la ANDE y las demás empresas estatales para que queden en manos de las corporaciones financieras, empresariales y de los corruptos, situación que pone en peligro nuestra propia soberanía.”

Esta comprensión de la situación general en la que estamos, resulta fundamental para entender cuáles son las tareas inmediatas e ineludibles, como también los escenarios que queremos construir en el corto y mediano plazo para lograr el objetivo de construir un país y un Estado verdaderamente al servicio de las grandes mayorías que, dicho sea de paso, son trabajadoras y no explotadoras.

En este marco, los tres oradores, en representación de las centrales, insistieron en combatir los planes del gobierno, fortalecer la unidad, comprender que las patronales, a través de los politiqueros, vienen por todo y con la intención de despojar a la clase trabajadora de sus derechos laborales, colocando la necesidad de avanzar hacia una aleccionadora Huelga General, si es que el gobierno no desiste de su intención en cuanto a la Reforma del Estado.

El problema de fondo y los desafíos

En la comprensión de este escenario es que consideramos fundamental tener un diagnóstico correcto de las diversas expresiones de esta crisis, tanto en filas de los explotadores como en filas de quienes son explotados. Por ejemplo, quienes militamos en partidos obreros y en el movimiento sindical, tenemos responsabilidad en la fuerza y la debilidad actual que tiene el movimiento obrero en el Paraguay. De modo que colocarnos como opción de cambio implica demostrar en la práctica nuestra autocrítica, lo cual involucra el desarrollo de un sindicalismo de base que recupere la activa participación de trabajadoras y trabajadores en su sindicato, entendiendo a la organización sindical como esencial en la calidad de vida de la trabajadora, del trabajador. Y ese esfuerzo nos dotará del recambio necesario para presentarnos como opción. En este sentido, desde nuestro Partido hemos colocado el centro de nuestra política en la necesidad de que las mujeres trabajadoras y la juventud trabajadora tengan activa y protagónica participación en la orientación de las luchas, porque identificamos que la crisis se expresa con más fuerza en las direcciones sociales y políticas del campo popular, mayoritariamente compuestas por hombres adultos.

De modo que, al tiempo de valorar la unidad y la profundidad del posicionamiento firmado por las centrales obreras, ubicamos la imperiosa necesidad de caminar con nuestras palabras, decir lo que realmente haremos, sostener nuestros discursos con nuestras conductas. Por experiencia, sabemos que es de las más difíciles tareas que tenemos, como también somos plenamente conscientes de que no podemos esquivarla, pues sin la coherencia y el sostenimiento de posiciones que no negocien con la politiquería y el “trato apu’a”, será imposible superar la dispersión y la desconfianza de la gente en las dirigencias.

Integrantes de ASC participaron de la caravana en Alto Paraná junto a numeras organizaciones sociales y políticas. En San Pedro, el PCP se movilizó junto al Movimiento Cerro Corá.

La multitudinaria participación de ayer en todo el país, nos muestra el hartazgo y la disposición de lucha del pueblo trabajador. El trabajo sostenido en las bases, combinado con la claridad estratégica, como lo mencionamos ayer en el editorial de ¡Adelante!, es el único camino para construir colectivamente la confianza capaz de acorralar y derrotar a esa minoritaria clase explotadora que expresa su poder dentro y fuera del Estado.

Ayer dimos un gran paso en la unidad de acción que se requiere para frenar el proyecto de saqueo, entrega y represión que se sintetiza en la Reforma del Estado promovida por el Gobierno. Avanzar en esta unidad de acción fortaleciendo el trabajo detallado para recuperar la fuerza social de los sindicatos, con profundidad, amplitud y coherencia, se nos impone como desafío que, desde cada puesto de lucha, las y los comunistas lo hemos asumido con responsabilidad y compromiso.

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